Un hueco en la enciclopedia

Hoy estreno rincón en internet. Si has llegado hasta aquí y has decidido quedarte un ratito, gracias.

He decidido contaros un secreto. Cuando sea mayor o cuando esté muerta me gustaría tener un hueco en la enciclopedia. Un huequito pequeñito, una frase, o media frase. Me gustaría aparecer, existir. No sé cómo serán las enciclopedias. Probablemente sean ecológicas y no tengan papel. Estarán en internet o en las nubes. Tal vez, los humanos del futuro necesitarán pagar una entrada para viajar al pasado y descubrir qué hubo antes. Algo como Futuroscope, pero al Pasadoscope.

 

Irrintziaren oihartzunak

→ Trailer oficial de la película Irrintziaren Oihartzunak de Iratxe Fresneda

 

Y a mí, en una esquinita, aunque fuese muy difícil de encontrarme, me gustaría tener una pequeña minúscula habitación, en la que se diga que existí y que tuve la gran suerte de hacer cine. Y lo dejo aquí por escrito, para cuando se publique esa enciclopedia del futuro, los seres humanos del futuro sepan que me haría ilusión. También me haría ilusión que viesen mis películas (que espero que sean más de una) y que fuesen gratis.

¿Por qué se me ha metido esto en la cabeza? Porque es muy difícil para las mujeres del cine aparecer en las enciclopedias. A los editores y escritores de estas fuentes tan valiosas de información se les olvidan nombres de grandes directoras muchas veces y no es casualidad. Entre ellas, Cecilia Bartolomé o Mirentxu Loyarte.

 

→  Margarita y el lobo, de Cecilia Bartolomé

 

Probablemente nunca llegue a tener el talento que ellas tienen. Pero aún así, exijo mi hueco o mi frase: Lara vivió e hizo cine. Porque si alguna vez una biznieta de mi nieta tuviese interés en el mundo del cine, me gustaría que supiese que su tatatatarabuela ya se enamoró del cine y que le mereció la pena.

Porque la invisibilización del trabajo de las mujeres en algo tan bonito como es el cine, se convierte en un arma peligrosa y terrible, que nos mata laboralmente y nos hace desaparecer. Y yo no quiero ser menos que ningún hombre que se haya enamorado del cine y haya tenido la suerte de hacer películas. Si ellos tienen su hueco, yo quiero el mío. Así que lo dejo por escrito, que nadie se despiste y se olvide de mí y de ninguna de mis compañeras. Porque estamos aquí y no tenemos ninguna intención de marcharnos. La mitad de la enciclopedia es nuestra.

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