Fifty-Fifty

Últimamente se ha formado mucho revuelo acerca de la diferencia de posibilidades entre hombres y mujeres en el mundo del cine. Si miramos los números, la situación no ha cambiado prácticamente nada en los últimos años; las películas dirigidas por mujeres, por ejemplo, no llegan al diez por ciento. 9-1. La partida la ganan los hombres.

Han sido muchas las propuestas de cambio frente a esta situación tan grave; la asociación (H)emen, por ejemplo. Y, cómo no, de entre esas propuestas, también ha resurgido la palabra prohibida. Cuota. Pero, ¿Qué es una cuota?

Según el diccionario, es lo que le corresponde a cada uno de una cantidad que se da o se recibe.

Si las mujeres somos la mitad de la población, no hay duda. La mitad para la mitad. Fifty-fifty. Y aun así, se necesita mucha valentía para tomar medidas que se acerquen a esa cuota que está tan lejos de la realidad. Y, al menos por ahora, los que tienen la capacidad de tomar esas medidas están mirando a otro lado.

Nosotras hemos hecho un experimento en nuestra valiente pequeña productora. Hemos cogido el proyecto más importante y le hemos aplicado la cuota fifty-fifty. ¿Y sabéis qué ha cambiado? Por una parte, absolutamente nada. Un proyecto que era genial sigue siendo genial.

Pero, por otra parte, ha cambiado todo. En Gariza Films hemos demostrado científicamente que Fifty-fifty no es una cuota peligrosa. Tod@s están tranquilos trabajando en igualdad. A lo mejor, llegar a la igualdad en el mundo del cine es más fácil de lo que creíamos.

Que la revolución no nos pille mirando a otro lado.

Lara Izagirre para Ttap Aldizkaria.

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